Durante los primeros 6 meses del proceso de Naprotecnología realizamos un diagnóstico integral del matrimonio. En la primera consulta hacemos una primera valoración tanto del hombre como de la mujer, pautamos las primeras pruebas diagnósticas iniciales dependiendo del historial clínico de ambos y de la sintomatología que presenten.

Una de las pruebas fundamentales es el registro ginecológico del Método Creighton para estudiar el ciclo menstrual de la mujer y su fertilidad a fondo. Necesitaremos la información que nos brinda su registro durante todo el proceso, tanto en la etapa diagnóstica como terapéutica, pues será lo que guiará la prescripción de pruebas y el seguimiento del tratamiento. Paralelamente estudiaremos al hombre y si detectamos patologías severas, intervendrá el urólogo colaborador.

Para poder orientar la batería de pruebas diagnósticas de monitorización del ciclo de la mujer necesitaremos evaluar en primer lugar el registro de los dos primeros ciclos. Esto nos dará información muy valiosa sobre el caso al que nos enfrentamos en la segunda consulta y podremos prescribir pruebas en determinados días del ciclo para llegar a un diagnóstico preciso.

Una vez realizada la batería de pruebas (importante: hazte todas las pruebas, por pesadas que te parezcan, son cruciales para el diagnóstico completo), en la tercera consulta de Naprotecnología podremos hacer una composición de todo lo que está afectando a la fertilidad en la salud del matrimonio y pautar un primer plan terapéutico que necesitaremos revisar pasados los 3 ciclos de tratamiento.

El proceso anteriormente descrito abarca los primeros 6 meses del proceso. Podría producirse el embarazo en la fase final de los 6 meses tras la aplicación de tratamiento, pero normalmente necesitaremos más tiempo para que el tratamiento sea efectivo. Somos conscientes de que puede ser agotador por la cantidad de pruebas. ¡Pero habremos completado una etapa muy importante del proceso!

La siguiente etapa es igual o más importante. El proceso de Naprotecnología no acaba con el primer tratamiento pautado. Necesitaremos ver evolución, respuesta al tratamiento, si se producen nuevas alteraciones que requieran de estudio, ajustar dosis personalizadas a cada caso… Es fundamental ese seguimiento pues será el que garantizará el éxito del tratamiento y aumentará las probabilidades del embarazo natural.

Pasados 3 o 4 ciclos efectivos de búsqueda efectiva de embarazo con el ciclo menstrual regularizado, valoraremos nuevas vías de actuación y una de ellas será la cirugía diagnóstica.

¿Cuál es la clave de la Naprotecnología?

La perseverancia es la clave fundamental. Somos conscientes de que las tentaciones de abandono a veces se hacen presentes y pueden abocarnos a tirar la toalla. Pero pensemos en todo el camino que hemos recorrido y en que la meta está cerca.

Cuando conseguimos regular el ciclo menstrual debemos dejar tiempo para que el tratamiento actúe, los procesos funcionales del organismo se restauren y consigamos ciclos efectivos que nos permitan el embarazo natural. El abandono a mitad de camino puede echar por tierra todo lo avanzado hasta entonces.

Si no me quedo embarazada tras varios ciclos de tratamiento, ¿la cirugía de Naprotecnología será necesaria?

La cirugía especializada de Naprotecnología puede ser requerida en los primeros meses de estudio diagnóstico si encontramos endometriomas, obstrucciones tubáricas, adherencias… detectadas en pruebas de imagen y/o en tipos de sangrado en la gráfica del Método Creighton.

Pero si estas patologías no se manifiestan en estas pruebas, descartaríamos su presencia a través de una laparoscopia diagnóstica “near-contact”. Según estudios del Dr. Thomas W. Hilgers, creador de la Naprotecnología en EE.UU., en más del 90% de los casos se encuentra patología orgánica en este tipo de laparoscopia que debe ser tratada quirúrgicamente. Y estos mismos estudios desvelan que toda patología en la pelvis de la mujer debe ser restaurada por leve que sea porque podría estar impidiendo el embarazo.

Las técnicas que se emplean en esta cirugía son fundamentalmente dos:

  • Técnica de minimización de adherencias pélvicas que provocan esterilidad.
  • Técnica de pelvioplastia: reconstrucción naprotecnológica de órganos pélvicos.

En nuestra experiencia, las patologías anteriormente mencionadas como endometriosis, adherencias pélvicas, pólipos, miomas, quistes… son muy frecuentes de encontrar en la cirugía diagnóstica y son tratadas en el mismo procedimiento.

No obstante, la cirugía no siempre es necesaria. Y tenemos muchos casos que han alcanzado el embarazo y no la han requerido. Será indicada en todo momento por nosotros según la evolución del caso.

Fundamental: revisiones del tratamiento

Es muy importante que os mantengáis constantes en la revisión de Naprotecnología cada 3 meses cuando os encontráis con tratamiento pautado. Pide cita a través del teléfono de atención de Fertilitas para que podamos hacer la revisión. Nos permitirá re-evaluar todo el caso y emprender un plan de actuación.

Artículo redactado por todo el equipo de ginecólogos especialistas en Naprotecnología de Fertilitas: Dres. Patricia Alonso, Jaime Siegrist, María Lombarte y Olga Calderón.

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