Pocas dudas hay de que la fertilidad de las mujeres ha sido un misterio desde el principio de los tiempos. Incluso hoy en día la mayoría de mujeres no conocen el funcionamiento de sus ciclos de fertilidad e infertilidad.

Hablar de la belleza de la menstruación es cuanto menos, sorprendente. Me atrevo a decir que la primera regla no suele tener mayor repercusión. No es nada especial, en cuanto a que le ocurre a todas las mujeres del mundo, sin importar raza, religión, país en el que habite, pero a la vez, ¡sí que lo es!, es algo gigante. No solo debería ser algo esperado, sino aceptado y celebrado. Me ilusiona sobre manera pensar que llegado el momento, mi hija podrá de mi mano descubrir toda su transcendencia. “Gracias a la menstruación, continúa la humanidad” escuché una vez. Es algo que va implícito en nuestra naturaleza, que nos abre a la vida y al misterio, incapaces de comprenderlo solo con nuestro entendimiento.

Quiero que sepa que la naturaleza es perfectamente sabia y misteriosa. Quiero que sepa que se sentirá cómoda conociendo su propio cuerpo, que hacerlo le ayudará a respetarlo y el de las demás mujeres. Quiero que sepa que es posible, gracias a un aprendizaje sencillo, saber interpretar el comportamiento de nuestro ciclo. Quiero que sepa que el cuerpo nos avisa, nos muestra unos biomarcadores que podemos percibir y comprender. Quiero que valore este descubrimiento, que parece indescifrable o escondido a nuestros ojos. Que sepa que puede conocer cada día si el mismo es fértil o infértil. Y no solo eso, que sepa que puede identificar con precisión cuándo se produce la ovulación, ya que es el elemento esencial, no solo para que ocurra un embarazo, sino para gozar de salud ginecológica.

Que sepa que las mujeres somos hormonalmente distintas ¡cada día! y, que a pesar de estar normalizados, los cambios de humor y la influencia de las hormonas en nuestra vida son reales, y que no deberían limitárnosla, y si lo hacen, existe tratamiento para ello. Que sepa que este autoconocimiento le empodera porque así tendrá en sus manos la posibilidad de remediar un desajuste ginecológico antes incluso de que se plantee la idea de tener o no hijos. Simplemente por cuidar su salud. Que por supuesto sepa que si llegado el momento tuviera problemas para concebir, la infertilidad se verá como un síntoma de algo subyacente y no un diagnóstico en sí mismo. Que sepa que la fertilidad es un regalo. Que sepa que tanto buscar un embarazo como evitarlo utilizando un método natural es ecológico, cooperativo y respetuoso con el propio cuerpo. Que si cuidamos nuestra salud alimentándonos de real food, también podrá ser coherente con su fertilidad. Que antes de verse obligada a elegir un método anticonceptivo, sepa que puede elegir un método natural con la misma tasa o mayor de efectividad que un método artificial. Que sepa las consecuencias que éstos últimos tendrán en su cuerpo. Aunque interiormente no lo vea e incluso exteriormente pueda incluso mejorar su apariencia. Que estará bien si se cansa de que se los receten para cualquier problema en general, a modo de parche. Que sepa que cuando le digan que lo que le pasa es “normal”, probablemente no lo sea.

Que sepa que la sociedad la empujará a retrasar su maternidad, para luego decirle que es demasiado tarde para tener hijos de manera natural, a cambio de servirle en bandeja métodos artificiales de los que ya se empiezan a conocer las consecuencias drásticas tanto para nosotras, las madres, como para los bebés concebidos de esta forma. Que antes de pensar en someterse a las mismas si así lo quisiera, tiene la oportunidad de encontrar las causas que le impiden concebir de manera natural y sanarlas, y Dios mediante, tener un hijo en consecuencia. Me encantaría que entendiera que un hijo no es un derecho o un capricho sino un regalo. Que sepa que los hombres también pueden llegar a entender la fertilidad con naturalidad, que eso les evitará comentarios torpes y gestos desafortunados, que podrán admirarla. Que sepa que será una privilegiada por tener la oportunidad de aprender sobre fertilidad de una manera única, definitiva y veraz, y no tendrá que indagar en páginas de internet o foros sobre fertilidad de dudable validez científica, ni tendrá que dejar todas sus preguntas en manos de un libro. Que probablemente irá en contra del ambiente general ya que al sistema no le interesará esta filosofía, el mercado de la anticoncepción y la reproducción asistida poco pueden ganar aquí.

Quiero que mi hija sepa que la generación de su madre trataba estos temas con secretismo. Que los ciclos irregulares, el dolor menstrual, los sangrados inusuales, el síndrome premenstrual, incluso los abortos de repetición o la depresión postparto, la infertilidad y un largo etc de problemas reales, eran vividos en soledad, desde la incomprensión y con la sensación de estar viviendo un castigo, como si pudiéramos estar mal hechas. Quiero que sepa que ella nunca tendrá que pasar por esto. Que sepa que ahora tiene soluciones reales.

Una de esas soluciones lleva el nombre de Naprotecnología, ciencia de la procreación natural. Gracias al Modelo Creighton, base de la misma, podrás conocer tus ciclos y usar esta información para el mantenimiento y prevención de tu salud, y las parejas podréis utilizarlo como herramienta de planificación familiar.

Llegará un día en el que este conocimiento se transmitirá culturalmente de madres a hijas. Mientras tanto, en Fertilitas te acompañamos. Te enseñamos a reconocer tu fertilidad basándonos y confiando en tu propio cuerpo, sin la necesidad de aplicaciones basadas en algoritmos. De manera personalizada, con un sistema de aprendizaje fácil de interiorizar y científicamente fiable. No importa en qué etapa estés ni cómo sean tus ciclos, de si eres adolescente, o te encuentras en un postparto, en una lactancia o destete, incluso en pre menopausia, o tras haber dejado anticonceptivos.Siempre tendrás a tu disposición un ginecólogo especialista en Naprotecnología en caso de que lo necesites, al igual que una amplia red de colaboradores de otras especialidades, ya que el Modelo Creighton no solo nos dará una idea sobre tu fertilidad sino sobre tu salud global.

Me llena de ilusión pensar que mi hija podrá aprender todo esto a través de mi, para que luego ella sea libre y decida hacer con ello lo que quiera.

Natalia Montes
Monitora del Método Creighton de FERTILITAS y psicóloga.

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