Reproducimos a continuación la bonita historia que nos envían Irene y Sergio, usuarios de Fertilitas, que han querido compartir su testimonio para ayudar a otros matrimonios que estén atravesando la misma situación por la que hemos han pasado. Gracias al tratamiento de Naprotecnología, a día de hoy son padres de nuevo y están esperando la llegada de su bebé:

Recurrimos a Fertilitas por una noticia que leímos en un artículo de un periódico en internet, mientras buscábamos en foros de fertilidad buscando respuestas.

Junto a nuestro hijo de 6 años, formamos una bonita familia de tres. Cuando decidimos ampliar la familia con amor e ilusión, no imaginábamos que iniciaríamos un complicado camino lleno de quebraderos de cabeza, de idas y venidas, de lágrimas, de dolor, de obstáculos, y un largo etcétera. Cada vez que me quedaba embarazada, perdíamos al bebé. Una y otra vez,…y así hasta 3 veces. Llegaba la ecografía del primer trimestre y siempre lo mismo: escuchar la dolorosa noticia de que su corazón no latía, teniendo que pasar posteriormente por el aborto.

La primera vez no nos lo queríamos creer. Ya teníamos un hijo, podíamos ser padres, y esto no podía estar pasándonos a nosotros. La segunda, te vienes abajo. Nos hicimos conscientes de que en realidad había un problema. Y ahí iniciamos nuestro periplo por diferentes hospitales públicos y privados, en los que nos hicimos infinidad de pruebas diagnósticas para llegar a la conclusión de que no existía una razón médica que nos provocara esto. La única «solución» que nos daban era pasar a técnicas de reproducción asistida que ni siquiera nos garantizaban evitar el aborto, y en la que emplearían métodos tan poco éticos como la biopsia de embriones para selección genética. Me hablaban de que muy probablemente mis óvulos ya no eran de buena calidad, y por eso nos sucedía esto.

Por el camino nos encontramos además con el tabú del aborto del que nadie quiere casi ni mencionar, con la incomprensión, con la falta de empatía por parte de algunas personas cercanas y profesionales y lo peor de todo, con el sentimiento de culpabilidad que nos invadía por estar así de tristes y hundidos cuando nosotros ya teníamos otro hijo, y como nos decía todo el mundo, ya sólo por ello teníamos que dar gracias y estar bien. Y era cierto, pero no podíamos evitar pasar por un duelo por cada bebé perdido.

Después del segundo, intentamos un embarazo más con medicación, que nos indicaron los médicos porque, al parecer, en algunos casos como el nuestro, funcionaba de manera empírica, a pesar de no existir evidencia científica al respecto. Pero desafortunadamente no fue así, y acabamos con el mismo triste final. Y siempre se paraba su corazoncito en la misma semana de gestación, la octava. Pasaron años. Empezamos a asimilar que ya nunca más podríamos volver a ser padres y que nuestro hijo no podría tener hermanos. Pero siempre nos quedaba ahí esa pequeña esperanza, ese pequeño rayo de luz, y fue entonces cuando Fertilitas y la Naprotecnología llegó a nosotros, cuando más perdidos estábamos,… y todo cambió.

Desde el primer momento nos trataron de un modo muy cercano, con el cariño y la atención que un matrimonio necesita cuando ha pasado por algo así. Nos sentíamos comprendidos por primera vez en mucho tiempo. Nos explicaron el método a la perfección y nos convenció, por lo que decidimos intentarlo, a pesar de todos nuestros miedos.

Tanto las sesiones con la monitora de fertilidad, como la implicación por nuestra parte a la hora de seguir todos los pasos e indicaciones lo mejor posible, como las consultas con el ginecólogo especializado en Naprotecnología, el registro en la plataforma de Fertilitas…TODO es importante. Nosotros decidimos además usar el servicio opcional del matrimonio mentor, que sobre todo en los momentos iniciales, nos ayudó mucho a nivel emocional.

En la fase de diagnóstico del método me detectaron un déficit de progesterona, del que nunca antes otro médico nos había hablado ni dado importancia. A los tres meses de iniciar el tratamiento que me instauró el ginecólogo, ya estaba embarazada, y con la medicación y seguimiento adecuados, el embarazo evoluciona correctamente. Actualmente estoy de 21 semanas de gestación, de un niño sanísimo que sigue creciendo y un embarazo normal, sin ninguna alteración.

Recomendamos Fertilitas a otros matrimonios con problemas de fertilidad, y en especial a matrimonios que hayan pasado por la dolorosa situación de vivir abortos como nosotros, sin saber porqué les está pasando algo así, sin que nadie quiera buscar realmente el origen de ello ni escucharles.

Fertilitas trabaja enfocada a encontrar el problema para poder tratarlo, restaurar la fertilidad de la pareja para que después se pueda tener un embarazo saludable. Mi marido y yo nunca tendremos suficientes palabras de agradecimiento, ya que ¡estamos cumpliendo nuestro sueño de poder ser padres de nuevo!

¡GRACIAS!

Irene y Sergio
Usuarios de Fertilitas

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